Un buen número de miembros de la Estación Biológica de Doñana se han visto implicados
en la realización de este proyecto, tanto en la sede de Sevilla como en la Reserva
Biológica de Doñana (RBD). Así ocurre con el director, Fernando Hiraldo, y el vicedirector
José Juan Chans, que fueron los impulsores y redactores del convenio. También con
el gerente, José Carlos Soler, que ha debido administrar los fondos del mismo. Por
supuesto, con los autores de los Cuadernos de Campo, que los han ido elaborando
a lo largo de los años, y ahora han tenido que responder a muchas cuestiones aclaratorias
acerca de sus anotaciones. Lo mismo sucede con los autores de las fotografías, que
las han cedido de manera desinteresada, cuyos nombres aparecen en las mismas. Y
con el actual responsable en la RBD, Fernando Ibáñez, que ha debido suplir en gran
medida al vicedirector que sustituyó a Chans, ya que durante el tiempo que lleva
en el cargo ha debido ejercer mucho más de director de este proyecto que de vicedirector
para la RBD.
Especial mención merecen Enrique Collado, David Aragonés y Rocío López. El primero
diseñó y mantuvo durante más de quince años las aplicaciones informáticas que permitieron
la creación de las bases de datos de los CC, de marcajes de aves con anillas y collares
legibles a distancia y de censos aéreos. También ha colaborado durante los dos últimos
años en la extracción y presentación de los datos para su manejo y migración a la
nueva aplicación. David Aragonés, por su parte, ha participado en la elaboración
de todos los contenidos relacionados con mapas, hidrología y climatología; ha enseñado
a manejar programas relacionados con los sistemas de información geográfica (GIS)
y a georreferenciar; ha confeccionado mapas, ha elaborado y manejado bases de datos
en ArcView y ArcGis, etc. La idea de que se implementara una página como la titulada
“Doñana desde el espacio”, que ha resultado especialmente gratificante, también
fue suya. En cuanto a Rocío López, ha sido ella quien ha tecleado el 90% de los
CC que se han informatizado, trabajando durante más de quince años con un interés
y una dedicación sin la cual hubiera sido imposible plantear la realización de este
proyecto.
Hay que destacar la participación entusiasta de Luis Guillermo Torres, después de
haber tenido que dejar “oficialmente” el proyecto para el que había estado contratado
a tiempo completo, al tener que incorporarse como informático a la Junta de Andalucía,
tras ganar varias oposiciones a funcionario. En absoluto lo abandonó, sino que dedicó
las tardes a continuar trabajando en el mismo. Posteriormente, lo ha hecho “cedido”
por la Consejería de Medio Ambiente (a la que hay que agradecer asimismo su comprensión),
a la espera de poder incorporarse a la EBD de forma oficial como funcionario en
comisión de servicios. Su colaboración ha resultado fundamental al actuar como experto
enlace entre biólogos e informáticos, en una fase del proyecto en la que esto resultaba
especialmente necesario.
Selene Garrido y Paco Carro tampoco han abandonado el proyecto cuando han pasado
a trabajar en otro de la propia Estación Biológica, lo que ha resultado fundamental
para su terminación en el estado actual.
Hasta diez estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática
de Sevilla, becarios de FIDETIA, tutelados por dos profesores, han participado en
el proyecto, aunque nunca trabajaron simultáneamente más de seis, siendo lo normal
que lo hicieran cinco y, durante algunos meses, solo cuatro. Ellos han sido, con
la colaboración de Luis Guillermo Torres, quienes han desarrollado por completo
la aplicación que soporta la web. Salvo los dos jefes que ha tenido el equipo informático,
que han trabajado en jornada completa, el resto de becarios lo ha hecho sólo en
jornadas de cuatro horas, lo que no ha sido óbice para que dedicaran al proyecto
mucho más tiempo y entusiasmo del que era exigible. Su extraordinaria preparación
ha sido fundamental para conseguir resolver los múltiples problemas que se han ido
presentando. Desde el inicio se han utilizado las más modernas herramientas informáticas,
tratando de obtener, como pedía el convenio, un sitio web de última generación.
Mención aparte merece Antonio Galisteo, licenciado en Bellas Artes y experto en
Diseño informático. Localizar a una persona de estas características, para trabajar
en las condiciones que requería el proyecto, no parecía tarea fácil. Evidentemente
fue una suerte dar con él. Desde que se integró en el equipo de trabajo el sitio
web adquirió un aire totalmente distinto, mejor y mucho más moderno.
La sugerencia que nos llegó desde la Fundación BBVA de incluir un apartado educativo
nos obligó a contactar con dos compañeras del CSIC, que trabajan en el Museo de
Ciencias Naturales, expertas en realizar exposiciones con fines educativos, Mª Dolores
Ramírez y Pilar López. Esa “obligación” no ha podido ser más gratificante, ya que
debido a ella se ha incorporado al sitio web el apartado “Aprende y Diviértete en
Doñana”, compuesto por actividades interactivas para niños y profesores que, estamos
convencidos, lo enriquecen sustancialmente. Esta parte del proyecto contó con su
propio diseñador, Alfonso Nombela, que ha dado su sello particular a las páginas
correspondientes.
Localizado por los buscadores de Internet, antes de haberse hecho público oficialmente,
el presente sitio web llegó al ordenador de Don Carlos Morenés y Mariátegui, marqués
del Borghetto y autor del libro ‘’Historia del Coto de Doña Ana. (1865-1985)’’ (Editorial
Patrimonio Natural. 2005). En la página dedicada a la historia detectó algunos errores
y se prestó luego a revisar las correcciones que le fuimos enviando. También nos
ha permitido utilizar fotografías publicadas en su libro. Por supuesto, somos responsables
de los que aún hayan quedado, pero debido a su interés y amabilidad algunos se han
subsanado. Por todo ello no podemos menos que expresar aquí nuestro agradecimiento.
El último paso ha sido la revisión ortotipográfica realizada por la editora Julia
Fernández Valdor, que con una minuciosidad digna del mayor elogio ha ido leyendo
cuidadosamente todos los textos y comprobando una a una las cuestiones de navegabilidad.
Su trabajo ha enriquecido sustancialmente el sitio web y ha dado a la presentación
un rigor que hubiera resultado imposible conseguir sin su concurso.
Hay que decir, para terminar, que todos los componentes del equipo de la EBD dedicado
a elaborar directamente los contenidos del sitio web, biólogos y operadoras de ordenador,
han dado al proyecto mucho más de lo que se les podía pedir, dedicando al mismo
su tiempo y sus energías fuera de su horario habitual de trabajo, y manifestando
un entusiasmo notable para conseguir que el resultado final fuera lo que ha llegado
a ser.